miércoles, 14 de abril de 2010

Alicia en el país de las maravillas

TÍTULO ORIGINAL: Alice in wonderland

DIRECTOR: Tim Burton

NACIONALIDAD: EEUU

AÑO: 2010

DURACIÓN: 108’


“¿Pero qué tenemos aquí? Que uno de los directores más extravagantes y originales ha cogido una de las obras que más sugiere y encanta de la literatura infantil? ¡No me lo puedo perder!” Así razonaba antes de ir a ver la peli de Alicia en el país de las maravillas que acaba de dirigir Tim Burton. Ni las peores críticas podían prepararme para sufrir semejante decepción.


Pasemos lista: “¿juego de rol? Presente. ¿Crónicas de Narnia? Presente. ¿Andersen y Perrault? Presentes. ¿Dragones y mazmorras? Presentes. ¿Lewis Carrol? ¿Lewis Carrol? No ha venido. ¿Tim Burton? Sí, disculpe, acabo de llegar.” Y por los pelos. Porque si a algo le falta a esta versión pastiche de Alicia es eso, la esencia de los libros de Carrol Alicia en el país de las maravillas y A través del espejo, y la aportación del estilo propio de Burton, que está desconocido, demasiado plegado a las exigencias de la industria Disney, timorato en una de sus producciones más moderadas en cuanto a sello propio.


La historia se plantea como una especie de secuela en la que Alicia (Mia Wasikowska), a los diecinueve años vuelve al país de las maravillas en el que había estado de pequeña, presumiblemente viviendo lo que todos conocemos y querríamos haber visto en la película, pero no, ahora es la protagonista de un oráculo por el que tendrá que acabar con una criatura inmunda comandada por la Reina Roja (Helena Bonham Carter y mujer de Burton). Tarea en la que será ayudada por el Sombrero Loco, como no, Johnny Deep. Es inconcebible una Alicia en la que mande la lógica, y aquí, dentro sus esquemas particulares, mágicos, se impone una lógica que lastra y lleva el argumento al terreno de las novelas juveniles de fantasía tipo Eragon, esculpido a golpe de tópico. Y no es que esté mal, pero que no engañen, que lo llamen Patricia y el mundo encantado, y no la estafa que es.


Por no hablar de la música, que Danny Elfman yo creo que ya ni compone, sólo copia y pega porque la música es literalmente como la de Charlie y la fábrica de chocolate sólo que con algún coro de por medio. Por lo menos el 3D es digno de verse, encaja bien e impresiona cuando no marea. Pero lo digo y lo repito, que es un “extra” que ni convierte a una película mala en una buena ni hace mucho mejor a una que ya lo es. Para recaudar sí que es bueno, que es lo que van a conseguir con la tontería del remake de una de las cintas más fascinantes de Disney, convertido en patraña manida para tontos y sin asomo de sus creadores.


NOTA: 5